28/08/2018|Shelsea Odette Amézquita

“Los jóvenes han ayudado a guiar todos nuestros grandes movimientos. Es muy inspirador volver a ver a tantos estudiantes brillantes y audaces levantarse por el derecho a la seguridad; marchando y organizándose para rehacer el mundo de la forma como debería ser. Los apoyamos.”
Barack Obama

En la actualidad, los jóvenes somos la generación más importante de la historia, con un aproximado de 1,800 millones de personas en todo el mundo, y solo en México representamos una cuarta parte de la población. Somos la generación más crítica, solidaria, creativa, diversa, disruptiva, la más valiente, libre y auténtica; somos la generación que es capaz de rabiar hasta las lágrimas por tanta injusticia porque estamos convencidos de que el mundo puede y debe cambiar. Nadie nos dice cómo lograrlo pero entendemos que en esta nueva época el país se reconstruye cuando todos aportan y por eso discutimos y nos desesperamos, porque sabemos lo sencillo que resultaría si todos nos pusiéramos de acuerdo.

Los jóvenes estamos cansados de ver a nuestros padres cabizbajos, con la esperanza rota, por las decisiones egoístas de un modelo podrido, corrupto e ineficiente que nos mantiene fuera de la toma de decisiones. Un modelo que nos ha dicho que las cosas no van bien, que es más fácil observar, callarse y seguir con tu vida, porque somos “demasiado jóvenes para entender”. Sin embargo lo más fácil no es precisamente lo correcto; sí, era más fácil quedarnos encerrados en un mundo apático donde nadie cuestiona y opina, pero no es una carrera corta, es un maratón. Por cada niño, mujer y hombre que vive cada día con la esperanza de que alguien esté levantando la voz, por ellos hacemos esto. Ahora y siempre los jóvenes seguiremos organizando marchas, manifestándonos, señalando culpables, exigiendo respetos a los Derechos. Aunque se enojen los de siempre y los nuevos.

En el presente escrito planteo ideas sobre los usos de las redes sociales y la manera que han cambiado la forma de ver la vida.  Hace algún tiempo tuve la inquietud  por identificar cómo afectaba el uso de una red social en el comportamiento, los hábitos y actitudes en los individuos.

Las Naciones Unidas reconocen a los jóvenes como el contrapeso constante que este mundo necesita, y es por eso que establece el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud, este año bajo el lema “Espacios Seguros para la Juventud”. Una fecha que nos regala algo muy valioso, algo que odia la clase gobernante y apática. Nos regala la ocasión y espacios para conocernos, observar nuestra diversidad y encontrar nuestras coincidencias para finalmente darnos la oportunidad de luchar. Sin embargo, el mundo sigue sin escucharnos, como jóvenes tenemos que hacer el doble de esfuerzo para tener presencia, y eso desgasta. Pareciera que cuando uno de nosotros se atreve a alzar la voz, se vuelve enemigo público, nuestra presencia los incomoda y por eso nos anulan y nos desaparecen.

Esto es enserio. Los jóvenes luchamos por un mundo mejor, pero se nos desaparece para después contar con lujo de detalles que se nos hizo ceniza, se nos disolvió en ácido o bien, amanecimos colgados de un puente. Y la palabra horror ya no alcanza porque, como sociedad, lo hemos hecho tan terriblemente mal que lo vemos como algo normal.

No merecemos la violencia con la que amanecemos ni con la que nos vamos a dormir. NO es normal salir a caminar con miedo. NO es normal morir por ser estudiante y estar en el lugar equivocado. No es normal que nuestro entorno sea un lugar equivocado todos los días. Hoy más que nunca lo único claro es que debemos de recuperar la paz que nos han arrebatado. No más de esta intermitente crisis de seguridad que vivimos. Los jóvenes queremos paz, sentirnos seguros. Salir a la calle y saber que volveremos.

Maquío solía decir que: “El mundo va a cambiar contigo, sin ti, o a pesar de ti”, y estoy convencida que en este momento es cuando debemos empezar a usar el plural para avanzar hacia un mejor futuro, no son sólo: los políticos, empresarios, adultos mayores y jóvenes; somos TODOS los que debemos de hacer algo por nuestro país, somos yo, tú, él, ella, ustedes… NOSOTROS.

Empecemos a escuchar más a los jóvenes, sigamos exigiendo, involucrándonos y participando. Algún día los jóvenes cruzaremos la meta con los pies en la tierra, la cabeza en alto y con el corazón sereno. La historia nos ha enseñado que separados somos capaces, pero juntos no hay paredes que nos limiten; eso es lo que pasa cuando aceptas a los jóvenes y les das una oportunidad. Escribamos una historia distinta pero esta vez hagámoslo juntos, esta vez, NO SIN NOSOTROS.

 

 

 

Shelsea Odette Amézquita
Estudiante de Prepa Tec
Voluntariado en AXIOS-Misión Mujer A.C.