27/08/2018 | Psic. Juan Antonio Pérez Muñoz

En el presente escrito planteo ideas sobre los usos de las redes sociales y la manera que han cambiado la forma de ver la vida.  Hace algún tiempo tuve la inquietud  por identificar cómo afectaba el uso de una red social en el comportamiento, los hábitos y actitudes en los individuos.

Hoy en día, he observado un aumento significativo de personas que pueden acceder  a internet, desde un dispositivo móvil o un televisor inteligente. El internet es  una herramienta que ha facilitado el acceso a la información, así como  un espacio para las interacciones sociales. Las personas dedican una gran cantidad de tiempo a revisar las publicaciones en dichas redes, sin embargo, solo se muestra lo que se quiere dar a conocer.

Hay quienes viven con la necesidad constante de estar alerta al tono que emiten las notificaciones. Parece que el estado de ánimo de algunos depende de cuantos likes tengan en Facebook o de la mayor cantidad de retweets. Hay quienes afirman que el uso de las redes sociales acrecienta algunos síntomas relacionados a la depresión y otros trastornos.

El mundo virtual y el real llegan a tal punto de ser uno mismo, es decir, ya no hay una distinción entre lo real y lo virtual, entre el mundo online y offline. Las redes son formas de interacción social, definidas por López (2008) como un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en contextos de complejidad. Son “un sistema abierto y en construcción permanente que involucra a conjuntos que se identifican en las mismas necesidades y problemáticas y que se organizan para potenciar sus recursos” (Elina, 2001)

Por otro lado Balaguer ha planteado que “nos estamos moviendo de una cultura moderna de cálculo a una posmoderna de simulación donde el self es un múltiple, distribuido sistema” (Balaguer, 2003). Las pantallas de celulares están cambiando la forma de ver la vida. Nuestra percepción de la realidad es diferente, genera nuevas maneras de vivir la sexualidad, de percibir lo real y lo virtual.

En lo que respecta a las personas que utilizan una red virtual pareciera que se esfuerzan por crearse una identidad distinta a la vivenciada en el mundo offline. Al tener una sensación de que las distancias se acortan o desaparecen, las personas tienden a comunicar únicamente una parte de su vida. Como afirma Echeverri (2017) “estamos bombardeados de imágenes, mensajes y símbolos que muestran vidas exitosas y felicidad”; además, nos hemos convertido en personas más expresivas y afectuosas en el entorno digital que en el offline. Vivimos en una sociedad individualista, producto de un sistema que premia valores que resaltan la competitividad subjetiva.

En un artículo de la BBC Mundo (2017) se hace referencia a un estudio hecho en el Reino Unido que demostró que las principales redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat) generan depresión, ansiedad, problemas de sueño, soledad e inseguridad. De ellas, Instagram demostró producir mayores efectos negativos. Los adolescentes están en una etapa de construcción de identidad, siendo la imagen corporal un tema de gran interés entre los chicos, pues se encuentran en una situación de vulnerabilidad ante la crítica y el rechazo entre iguales.

Las nuevas generaciones nativas digitales manejan con mayor fluidez las redes sociales. Pero precisamente esta exposición constante los sitúa en una situación de mayor riesgo. Uno de ellos es la falta de privacidad que impera en las redes sociales, es decir, que su información personal esté a la vista de personas que pueden causar daño. Por otro lado, y al igual que los adultos, pueden ser el objetivo para el desarrollo de publicidad dirigida.

Por todo lo anterior podemos establecer la siguiente disyuntiva: el uso de internet puede generar adicción, los adolescentes son la población con mayor riesgo de padecer los efectos que conlleva el uso desmedido de internet; pero por otro lado se ha vuelto una herramienta indispensable en la vida de las personas, en la que se obtiene una gran cantidad de información, donde hay espacios para socializar.

Para concluir retomo la siguiente frase citada por Juan Ramón de la Fuente (2016): “Twitter te hace creer que eres sabio, Instagram te hace creer que eres buen fotógrafo y Facebook te hace creer que tienes amigos”. Hay que ser más reflexivos ante los entornos digitales y buscar que sean espacios para el desarrollo de la persona.

Psic. Juan Antonio Pérez Muñoz
Facilitador Axios
AXIOS-Misión Mujer A.C.

Referencias

Balaguer, R. (2003) Internet: Un nuevo espacio Psicosocial. Montevideo, Uruguay: Ediciones Trilce.

¿Qué efectos tienen las 5 mayores redes sociales en la salud mental en los jóvenes? (19 de mayo de 2017). BBC Mundo. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-39974688

De la Fuente, R. (13 de junio de 2016). La soledad globalizada. El Universal. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/juan-ramon-de-la-fuente/nacion/2016/06/13/la-soledad-globalizada

Echeverri, L. (20 de 11 de 2017). http://www.revistapym.com.co. Obtenido de http://www.revistapym.com.co: http://www.revistapym.com.co/comunicacion/luna-herencia-del-entorno-digital

Elina, D. (2001). La intervención en redes sociales y el fortalecimiento de la sociedad civil. Argentina: Encuentro de Redes. Recuperado de: http://www.disaster-info.net/lideres/spanish/peru2006/Docs/materialprevio/10_Redes%20Fortalecimiento%20de%20la%20sociedad%20civil.pdf

Rojas, O. O. (2007). Web 2.0. Madrid: Esic.