Desde que nacemos hasta que morimos nos veremos rodeados de personas que nos dirán qué esperan de nosotros. Primero, nuestra mamá esperará que nos comamos todos los vegetales, sin protestar. Nuestra familia esperará altas calificaciones escolares. Luego nuestros amigos esperarán que salgamos de fiesta a cada rato. Después estará la presión porque elijamos la misma carrera que nuestro padre o madre o cualquier carrera que ellos quieran para nosotros. También estará la presión para encontrar un trabajo decente, hagamos nuestra propia familia y seamos personas de bien. Todos querrán opinar respecto a nuestra vida y esperarán que sigamos sus consejos o hagamos lo que ellos quieran. Pues al parecer, nuestra vida no será sólo nuestra, sino será de los demás…

Puede que al principio queramos complacer a las personas que nos rodean, seguir fielmente sus consejos y hacer lo posible porque ellos se sientan orgullosos de nosotros. Pero después de algún tiempo, nos cansaremos. Es cuando nos empezamos a dar cuenta que muchas de las acciones que hemos hecho en el pasado no han sido para complacernos, sino para complacer a los demás. En ese momento nos empezaremos a preguntar qué es lo que en verdad queremos lograr, quiénes somos en realidad, qué es lo que nos motiva. Sin embargo, puede que no encontremos muchas respuestas a esas preguntas, pues puede que ni siquiera sepamos distinguir entre lo que nosotros queremos y lo que los otros quieren de nosotros. No obstante, eso no es motivo de preocupación, pues estamos tan acostumbrados de hacer lo que la sociedad dicta que muchas veces dejamos de pensar como individuo y simplemente nos dejamos arrastrar por dicha sociedad, por el pensamiento colectivo.

¿Sabes? Al principio puede dar un poco de miedo comenzar a elegir lo que en verdad queremos. ¿Qué tal si estoy eligiendo lo incorrecto? ¿Qué tal si lo único que logro al final es alejarme de los demás por no ser como ellos? Lo único que puedo decirte respecto a esas dos interrogantes es que en cuanto a la primera, nunca sabrás si fue o no la decisión correcta a menos que te arriesgues; y si resulta que fue la incorrecta, no te preocupes, ya tendrás experiencia para hacer mejores decisiones en el futuro. En cuanto a la segunda, las personas que en verdad te aprecian seguirán contigo a pesar de que ya no cumplas todas sus expectativas; además, recuerda, la única persona que estará siempre a tu lado eres TÚ mismo.

Cuántas veces no hemos escuchado que hablan de nosotros como “el futuro de México” o “el futuro de la humanidad”. Dichas declaraciones lo único que nos indican es que la sociedad espera que logremos algo magnifico, algo que logre cambiar para bien el rumbo de la historia. Sin embargo no se dan cuenta que el futuro no es más que el presente que estamos viviendo. Por lo tanto también ellos tienen que contribuir a que se haga ese mundo realidad, y a pesar de ello, siguen prefiriendo dejarnos el peso del mundo que está por venir en nuestros hombros.

Podemos tener miedo, podemos creer que no se nos tiene permitido cometer ni el más mínimo error pues estaremos condenando el mundo entero. Incluso nos olvidamos de vivir por estar tan concentrados en lograr los objetivos que los demás nos han impuesto. No digo que está mal luchar por una sociedad mejor, sin embargo dicha lucha no se tiene que convertir en nuestro verdugo. Al contrario, tenemos que luchar por el mundo que nosotros imaginemos y no por el mundo que otros imaginan para nosotros.

Sé que nunca podremos escapar de las expectativas que los demás tienen para nosotros. Incluso tenemos que admitir que nosotros tenemos expectativas para con los demás. Pero a pesar de ello tenemos que aprender a vivir por nuestra cuenta y a dejar que los demás hagan lo mismo. Si no, lo único que conseguiremos es seguir lo que los demás dictan sin razonar, sin saber si estamos haciendo lo correcto o lo incorrecto, simplemente seguiremos lo que nos dicen tal ovejas que siguen al pastor.

A pesar de todo lo expuesto con anterioridad, no digo que está mal vivir a las expectativas. Si no que hay que saber a qué expectativas vivir. Crea tus propias expectativas, vive de acuerdo a tus objetivos. Después de todo la vida que vives es tuya y tú sabrás qué es lo mejor para ti mismo y para los que te rodean. No tengas miedo a hacer tus propias decisiones y a equivocarte en el proceso. Lucha por aquello que en verdad valoras y no por lo que los demás valoran. Sé quien en verdad eres, no le temas a las etiquetas ni tengas miedo de decepcionar a los demás. Pues ten por seguro que lo peor no es decepcionar a los demás sino decepcionarte a ti mismo.

 


Driveth Razo Rosales
Estudiante de la Licenciatura de Relaciones Internacionales
Tecnológico de Monterrey
Prestadora de Servicio Social en AXIOS-Misión Mujer A.C.

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