«Cuando decimos que el placer es el bien supremo de la vida, no entendemos los placeres de los disolutos y los placeres sensuales, como creen algunos que desconocen o no aceptan o interpretan mal nuestra doctrina, sino el no tener dolor en el cuerpo ni turbación en el alma».

Epicuro. Carta a Meneceo.

 

«Los adolescentes son unos rebeldes y siempre buscan vivir el momento, no les interesa el futuro». Tal vez en algún momento de nuestra vida alguien nos ha mencionado la frase anterior o a lo mejor la hemos comentado con alguien para referirnos a los adolescentes; pero, ¿es esto cierto?, ¿se mantiene este argumento? Y si lo fuera, ¿Por qué pareciera haber una tendencia a actuar de esta manera?, ¿qué tanto influyen las circunstancias dadas en un sistema que privilegia la inmediatez? En el presente escrito trataré de abordar la noción de hedonismo para establecer un acercamiento  a la conducta adolescente.

En primer lugar hay que definir: ¿qué es el hedonismo? Hedonismo proviene del griego ἡδονισμός, hedonismos, la cual se conforma por dos partes: hedone que es sinónimo de placer y el sufijo ismos que puede definirse como cualidad o doctrina. Podemos establecer que una particular búsqueda de placer que a su vez pretenda crear la ilusión de excluir cualquier reminiscencia de displacer es la que se engancha  en la vida actual de muchos adolescentes. Una actitud hedonista explica cómo las personas en la sociedad posmoderna justifican ciertos actos que pudiéramos considerar individualistas: una selfie con un café Starbucks, alimentarse en McDonald’s, usar ropa de marca o simplemente pasar la vida frente a Netflix.

El sociólogo Daniel Bell (2006) dijo que: «El hedonismo, la idea de placer como modo de vida se ha convertido en justificación cultural, sino moral, del capitalismo». Bien pareciera que el dinero y la capacidad de consumo provocan en las personas el placer o tal vez sentirse con un estatus con efecto relativo cuando el placer de consumir genera interacción con las otras personas, es decir: marcar la pauta de originalidad o exclusividad sobre ciertos aspecto de consumo que son reforzados por la admiración o reconocimiento del otro. Esto pudiese ser la causal del placer actual, ya que, aunque cada vez se reconozca menos la necesidad de relacionarnos, genera aislamiento además de apatía.

Hay quienes afirman que estos placeres efímeros se dan precisamente por la carencia de vínculos sociales afectivos. Claudio Naranjo (2018), representante actual de Gestalt, en una de sus presentaciones menciona: «Uno de los mayores males actuales en la sociedad es el hecho de que se ha perdido la humildad y el reconocimiento de los demás en equipo, yo mismo promovía que las personas hablaran en primera persona y se responsabilizaran de sus actos y dejaran de lado lo que no fuese de ellos, pero se ha malentendido al punto de que se nos olvida que somos seres sociales y que las constelaciones afecta a los sistemas».

«Solo se vive una vez y se debe de disfrutar, y si no afecto a otras personas lo puedo hacer…¡Yo soy el responsable de eso y sus consecuencias!» No obstante, esta postura puede ser egocéntrica a tal punto de que las cuestiones humanas se encuentren en deterioro. «Si Somalia sufre hambruna, es porque es Somalia», «si en Venezuela comen gatos y perros, es porque es Venezuela», «si una chica hace ‘Facebook Live’ autolesionándose y está en la colonia de enfrente, es solo una chica más». Este tipo de actitudes privilegian la idea de que el sufrimiento ajeno no me compete y es aquí donde precisamente se pierde nuestra responsabilidad cívica.

Ahora me interesa hablar sobre el sector etario de nuestro interés: los adolescentes. ¿Qué pasa con aquellos adolescentes que viven en un contexto en el que no existen dichos artículos de consumo? Hablo de los lugares en donde los adolescentes no saben qué es Netflix, no saben qué es Starbucks, no existen sucursales de McDonald’s. ¿Qué características adquiere el hedonismo en ellos? En este caso, podemos ver  que ellos también verbalizan y evidencian las características de la búsqueda de placer por el placer y no tan fácil ceden a los asuntos difíciles que les impliquen esfuerzo, trabajo y mucho menos sacrificio. Este tipo de conducta la he percibido en mi práctica diaria, al momento de impartir talleres en el ámbito educativo: no quieren realizar actividades, al compartir una historia para que la analicen no la leen al momento, evitan escribir las tareas o indicaciones que se escriben en el pizarrón y mejor prefieren usar el celular para tomarle una fotografía. Estas acciones les resultan fáciles, son superficiales y les reportan placer: «¡Ay, ya profe, ya le tomé foto!»  Lo expresan como un gran alivio en comparación con lo que se imaginaban que podría llevarlos escribir, leer, participar, ingeniárselas para crear algo, etc.

Pareciera que no quieren invertir tiempo de su vida en cuestiones demandantes o que consideran poco atractivas, ya que hay otros asuntos a los cuales le dedican demasiado tiempo, como por ejemplo: pueden pasar diez horas seguidas chateando y jugando en el internet, en vez de invertir esas horas en las tareas escolares. «La vida es corta y hay que gozarla» parece ser la divisa de los jóvenes. Antes que el estudio y el trabajo les atraen la diversión, la vagancia, la fiesta, el alcohol, las drogas, la música y los youtubers de moda. Si se les llama la atención por hacer acciones que repercuten a su integridad se enojan, gritan, se molestan. Y es aquí donde nos preguntamos: ¿Qué pasa con el autocontrol, la educación, la promoción del diálogo, el respeto… y los valores? Pareciera que hay valores que se desvanece poco a poco, ¿cómo se pudiera explicar esto?

Ciertas manifestaciones de la adolescencia se caracterizan por romper  con lineamientos que se establecen  en el hogar y, sobre todo, los que constan de trabajo, esfuerzo y hasta sacrificio para acatarlos o mantenerlos. Actualmente pareciera que simplemente evitan, evaden o desertan al enfrentarse ante estas situaciones y no solo ante figuras de autoridad, sino también en las relaciones de amistad, noviazgo y asuntos escolares. Una peculiaridad del hedonismo es el individualismo egoísta, aquel que fomenta conductas sin consideración por los daños que se puedan ocasionar a terceras personas, únicamente buscando la producción de placer personal, tales como: ser parte de riñas, ya que al involucrarse genera reconocimiento social; realizar acoso escolar a alguien aunque están conscientes del daño hacia su compañero; obtener el pack y saber que se tiene el control y la exclusividad del compañero.

Sin embargo, dentro de toda esta nube de placer a costa de exhibir al otro, me he dado cuenta que hay eventos que doblegan y fracturan las conductas hedonistas, como tener contacto con el dolor humano y la exposición de sentimientos como tristeza, angustia o miedo. Ello se convierte en un paliativo para la interacción social y pareciera que las relaciones afectivas siembran una semilla que se riega conforme se apoya, acepta y reconoce al que está a nuestro alrededor. Se pueden promover los valores que nos hace ser humanos y educarnos unos a otros en estos aspectos. Apostarle a aquello que sí pude trascender, aunque para lograrlo se le dedique mayor esfuerzo.

 

REFERENCIAS

-Bartra, R. (2018) El duelo de los ángeles. Locura sublime, tedio y melancolía en el pensamiento moderno. México: Fondo de Cultura Económica.

-Bauman, Z. (2006) Vida Líquida. Barcelona: Paidós.

-Naranjo, C. (2018)  [EcoworldReactor ] La raíz ignorada de nuestros males. Congreso Futuro 2018. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=fk9ouZ-SJMw

 

 

Psic. Samuel Muñoz Padilla
Facilitador Programa Axios-Los Altos
Misión Mujer A.C.
Samuel también se desempeña como
Coordinador de la Cruz Roja San Juan de los Lagos
y es Docente a nivel Licenciatura