Por: Andrea Manrique

Para nadie es fácil salir de su país para sumergirse en aventuras desconocidas, en especial cuando eres alguien que ama su tierra con locura. Pero debo decir que llegué al lugar que siempre quise conocer: México. Mi historia con este hermoso país no se cuenta de un día para otro, pero se resume en el gusto por el folclore de estas tierras. Su música es de esas cosas que transmite y conmueve. En casa de mi abuela se escuchaban las rancheras y esos recuerdos quedan en la memoria de mi infancia. Fue así como a los 7 años me vistieron de Mariachi.

Al pasar los años el amor hacia México seguía ahí, pero guardadito en el cajón de las cosas que te atesoras. Sin pensarlo y sin buscarlo, hace casi 3 años me sugirieron México como una opción para estudiar; así fue que hace 2 años llegué a vivir a este bello país. Aquí me he hecho un espacio, pero muchos me preguntan, ¿qué tiene México de especial? Esa es una pregunta difícil porque muchos dirían: tacos, mariachis y tequila. Nunca creí que solo fuese eso, es más profundo, tienes que venir y vivir la experiencia, tienes que recorrer de sur a norte y encontrar las diferencias, enamorarte de ellas. Aunque bueno, no todo en la vida es perfecto, algunas cosas no te gustarán, pero ajá… como decimos en mi tierra.

Son muchas cosas, pero empezaré por su gente. Tienen un particular interés por ayudar al otro –lo cual me encanta-, no importa si es paisano o no, siempre ayudan a la gente y eso es una belleza que ni los mismos mexicanos se dan cuenta de poseer. Son sus paisajes. He tenido la fortuna de conocer diez estados y son tan diversos. Al sur hay mucho verde, mucha vegetación, temperaturas altas parecidas al Caribe de donde vengo. El clima es agradable pero agobiante a la vez, con unos tesoros escondidos en las montañas como San Cristóbal de las Casas o tesoros ancestrales como Comalcalco, Tabasco. En el centro del país hay muchas historias que contar. Es allí donde conocí al México trabajador, al que con poco hace mucho, me regalaron la sonrisa de un país que se levanta ante las adversidades, que lucha día a día y no se acobarda con nada.

Michoacán es mi estado favorito, allí se resume la tradición. Son sus pueblitos con calles empedradas, ventanas y puertas antiguas, donde la magia de su herencia indígena y española se entremezcla para formar la belleza que transmiten sus tradiciones. Las playas más bonitas las encontré en Baja California, eso sin contar con la riqueza natural que alberga el Golfo de California. Las especies que en mi vida pensé ver, las encontré allí.

Jalisco es mi hogar, aquí llegué y digamos que aquí me he aventurado a conocer más. Sin duda es la tierra más mexicana y no es por la bebida nacional -cuya cuna son estas tierras tapatías-, es que aquí encuentras un pedacito de todo aquello que representa México; y no solo eso, aquí lo vives. Me decidí por un solo lugar, pero hay mucho de donde elegir, pues «para gustos, los colores». En general, eso es México y me encantaría que cada mexicano valorara más a su hermoso país, aquí y no cuando estén lejos. México es un lugar al que puedo llamar hogar.

Andrea Patricia Manrique Cantillo
26 Años
De Barranquilla, Colombia